
Los reptiles y anfibios son uno de los grandes olvidados de nuestros jardines, pero desempeñan un papel fundamental en el equilibrio de los ecosistemas. Actúan como controladores naturales de plagas, contribuyen a la biodiversidad y son bioindicadores de la salud ambiental. Desgraciadamente, la pérdida de hábitat, la contaminación y la fragmentación del territorio han provocado un fuerte declive en muchas especies.
La buena noticia es que con pequeñas acciones podemos convertir nuestros jardines, huertos o patios en refugios seguros para estos animales. En este artículo te explicamos cómo hacerlo de forma sencilla, natural y respetuosa con el entorno.
Antes de diseñar un jardín pensado para reptiles y anfibios, es importante saber qué especies pueden visitarnos. En Cataluña, existe una gran variedad de pequeños vertebrados que pueden habitar o visitar zonas humanizadas, especialmente si éstas ofrecen condiciones favorables.
Para que reptiles y anfibios se sientan atraídos por tu jardín, es necesario que éste imite al máximo las condiciones que encontrarían en su hábitat natural. Un jardín naturalizado no sólo beneficia a la fauna, sino que también promueve una jardinería más sostenible, resiliente y bella.
Los pesticidas, herbicidas y fertilizantes sintéticos pueden ser letales para los anfibios, cuya piel es muy permeable y sensible a las toxinas. Además, estos productos desequilibran el ecosistema y reducen las fuentes de alimentación naturales.
Utiliza especies vegetales autóctonas, adaptadas al clima y al suelo de la zona. Estas plantas ofrecen alimento y refugio a insectos, que a su vez sirven de alimento para reptiles y anfibios. Evita los jardines con césped monótono y apuesta por una combinación de plantas, arbustos y zonas silvestres.
La clave de un jardín vivo es la diversidad de estructuras. Añade troncos, piedras, hojas secas, rocallas o muros de piedra seca para generar rincones donde los animales puedan refugiarse, hibernar o reproducirse. Los ambientes mixtos (humedales y secos, soleados y sombríos) son ideales.
Los anfibios, especialmente, necesitan zonas húmedas para sobrevivir. Una pequeña charca, un estanque o incluso un bebedero con agua de lluvia pueden ser suficientes si están bien integrados. Es importante evitar que se sequen completamente durante los meses cálidos.
Permite que algunas zonas del jardín crezcan de forma más libre, sin una poda excesiva ni una limpieza constante. Estos rincones ofrecen refugio y seguridad para animales más discretos.
Los reptiles, como las lagartijas, los dragones y algunas serpientes inofensivas, son animales de sangre fría que necesitan regular su temperatura corporal a través del ambiente. Esto significa que buscan espacios donde puedan tomar el sol, esconderse o cazar pequeñas presas. Si tu jardín ofrece estos requisitos, es muy probable que acaben instalándose:
Los anfibios, como ranas, sapos y ranitas, son animales muy sensibles a las condiciones ambientales. Necesitan humedad, agua para reproducirse y espacios tranquilos para refugiarse en el día. Crear un espacio adecuado para ellos puede ser clave para favorecer su presencia y contribuir a su conservación:
Crear un jardín amigable para los reptiles y anfibios no sólo es una forma de reconectar con la naturaleza, sino también un valioso gesto para la conservación de la biodiversidad local. Con pequeñas acciones, podemos transformar nuestros espacios verdes en verdaderos refugios para estas especies tan necesarias como desconocidas.
Si te apasiona la naturaleza y quieres dar un paso más, colabora con la Asociación Biomediterrània, una entidad comprometida con la preservación de los hábitats y especies autóctonas del Mediterráneo. Juntos podemos construir un futuro más verde y vivo.
Secretario de la Asociación Biomediterrània